sábado, 12 de noviembre de 2011

Voto útil.

Nos acercamos a las elecciones y parece que el cambio de color político en España va a ser, además de seguro, absolutamente mayoritario. La pregunta que me hago es: ¿Cómo un país puede en cuatro años dar un
bandazo ideológico de este calibre?
  Este no es un hecho nuevo. Con matices, algo así sucedió en 2004 cuando el PP pasó de gobernar mayoría absoluta a estar en la oposición. Sin ser sociólogo, ni politólogo, creo que la política es también un
 estado de ánimo. En estos momentos de crispación, desasosiego, de retrocesos económicos y sociales, la única forma de rebeldía posible es la de votar al partido que represente lo contrario al que gobierna, aun sabiendo que las políticas no serán muy distintas.
  No creo que estemos asistiendo a un cambio ideológico del país como el que se inició en 1982 sino, más bien, a la expresión pública del hartazgo de los recortes, el paro y la desolación de muchas familias.


Publicado en El Día de Toledo el jueves 10 de noviembre de 2011.

Fútbol y coches

¿Creen que es dificil aparcar el coche en el centro de Madrid? En absoluto. Para eso está la doble, e incluso la triple fila, las aceras, las zonas verdes, las puertas de las viviendas... No, no me he vuelto loco. Es lo que habitualmente pasa en la zona del Vicente Calderón cuando juega el "Atleti" en casa.
  Cuando pasa el partido, se acaba el "libre albedrío" circulatorio y los vecinos que horas antes han asistido atónitos a esta invasión consentida de vehiculos, deben cerciorarse de que han aparcado correctamente el coche porque la impunidad tiene fecha y hora de caducidad.
  Por supuesto que se debe sancionar a los vehiculos mal estacionados, pero siempre. No se puede dar una especie de tregua futbolística porque entonces el mensaje que se traslada no es precisamente que se
utilice el transporte público.


Publicado en El País el jueves 10 de noviembre de 2012.

sábado, 29 de octubre de 2011

La pescadilla que se muerde la cola

Moody’s, Fitch o Standard & Poor’s han pasado en poco tiempo de ser unos perfectos desconocidos a ser el enemigo público número uno de las economías nacionales.
En los pueblos, aunque no entendamos mucho de economía, sabemos bien lo que es el “miedo al qué dirán”, que al fin y al cabo es lo que representan estas agencias.
La última rebaja de la calificación a la deuda española apunta que “España sigue siendo vulnerable a la tensión de los mercados”.
Naturalmente, y algo tendrán que ver en ello las sucesivas rebajas de la calificación de la deuda que anuncian estas mismas agencias de rating.
Estas calificaciones son unos indicadores para que los especuladores sepan hasta dónde pueden tensar la cuerda.


Publicado en El Día de Toledo el miércoles 19 de octubre.
Publicado en Público el viernes 21 de octubre.

La vida sigue igual

 Pasarán las elecciones, el PSOE sufrirá su penitencia y su travesía del desierto, España será más azul que nunca y Rajoy será visto como el nuevo Mesías.
 Pero, pasarán las celebraciones, pasarán los 100 días de cortesía, y vendrá la realidad con sus mazazos. Habrá despidos de funcionarios, recortes en educación, sanidad y protección social, reducción de liberados sindicales, cesiones indignas ante los empresarios y los ultracatólicos y un largo etcétera de tijeretazos. Puede sonar apocalíptico, pero como dice el poema de Lope de Vega: "Quien lo probó lo sabe". Ahí están Castilla-La Mancha y Extremadura para dar testimonio.
 Cuando la presión sea insoportable para el ciudadano nos llamarán a la huelga, e iremos. Entonces se habrá cumplido el ciclo y la indignación cambiará de barrio y las encuestas de signo. Y es que la vida sigue igual...


Publicado en El País el viernes 14 de octubre de 2011.

lunes, 10 de octubre de 2011

¿En manos de quién estamos en esta crisis?

 Si yo, que no soy ministro, ni consejero de Economía, ni siquiera economista ni asesor; que hice una carrera de letras y no sé lo que es la macroeconomía ni el rating; que no tengo contactos en las altas esferas de poder y el Banco de España no lo veo ni en el Monopoly, fui capaz de entender que una política económica basada sólo en los recortes para contener el déficit era un misil a la línea de flotación del crecimiento económico, al poder adquisitivo y al bienestar de los trabajadores, la pregunta es obvia: ¿en manos de quién estamos?
 Ahora, muchos meses después, cunde el pánico entre los ministros de Economía de la Unión Europea ante el temor de que la ansiada recuperación se ralentice aún más por la obsesión de reducir el décifit.


Publicado en Público el 9 de octubre de 2011.

Trabajadores públicos

 La derecha política y mediática ha buscado un nuevo enemigo: el trabajador público,el "funcionario". Según datos de la propia Unión Europea, el 9,47% de los trabajadores españoles lo hace en el sector público, mientras que la media europea es del 16%. No parece, por tanto, que se trate de una cuestión de números. Se trata más bien, de ideología. Conservadora, por supuesto.
 Los trabajadores públicos pueden sentirse afortunados: no cobran en dinero "negro", disfrutan de vacaciones, pueden estar enfermos sin ser despedidos, no realizan un trabajo para el que no han sido contratados, cobran puntualmente, pueden afiliarse libremente a un sindicato sin temor a ser despedido, pueden cumplir las normas de seguridad laboral...
  Queda claro que a los empresarios no les gustan los funcionarios. Son un mal ejemplo para el resto de trabajadores.
 ¿Dónde irían los empresarios si hubiera que cumplir toda la legislación...? A Vietnan, Indonesia, China, Pakistan, Taiwan...
 La lista es larga todavía.


Publicado en www.dclm.es el domingo 9 de octubre de 2011.
Publicado en El Día de Toledo el lunes 10 de octubre de 2011.

Justicia con minúsculas.

 Resulta terrible la naturalidad con que se acepta que la justicia no es universal ni barata. Afirmaciones como: "la justicia no es igual para todos" o "es sólo para unos pocos ricos" están tan afianzadas en
 nuestra sociedad que no es extraño que la Justicia sea una de las instituciones peor valoradas por los españoles.
  Esta mala fama de la justicia se la han labrado los jueces a golpe de sentencias absolutamente extravagantes por un lado y la lentitud endémica de la justicia española por otro, pero también el propio funcionamiento de la administración de justicia.
  Cuántas injusticias se quedan sin denunciar por no poder hacer frente al gasto de abogado, procurador y peritos. Cuántas demandas sin interponer por el miedo a que condenen al pago de las costas.
  Por supuesto que existe el turno de oficio y la justicia gratuita, pero las condiciones para acceder a ella son tan excluyentes que cualquier mileurista (afortunado él) no podría acceder a esta
gratuidad.


Publicado en El Día de Toledo el domingo 2 de octubre de 2011.